Bajo la marca Chile Travel, una delegación nacional busca reconquistar los mares en Seatrade Cruise Global 2026, apostando por la sostenibilidad y la nueva Ley de Cabotaje como motores de crecimiento.
Miami Beach se ha convertido, una vez más, en el epicentro de la industria de cruceros a nivel global. En el imponente Miami Beach Convention Center, Chile ha desplegado su mejor carta de presentación en Seatrade Cruise Global 2026, el evento B2B más importante del sector que reúne a más de 11.000 líderes y 75 líneas de cruceros de todo el mundo.
Un stand con identidad propia
Ubicado estratégicamente en la zona Caribe-Latinoamérica, el stand chileno de 65 metros cuadrados no solo promociono paisajes; promociono una visión de futuro. Con un enfoque marcado en la sostenibilidad y las experiencias de expedición, la delegación —encabezada por Sernatur— busco posicionar a sus puertos como destinos de clase mundial.
«Es fundamental estar aquí con una delegación que integra puertos, hoteles y municipios», destaca Cristóbal Benítez, director nacional de Sernatur. Para el directivo, esta feria es la vitrina perfecta para mostrar la integridad de un país que trabaja unido para elevar su competitividad.
El retorno a la competitividad
Tras los desafíos que dejó la pandemia, Chile llega con una agenda ambiciosa. El objetivo es claro: recuperar el volumen de naves que llegan a sus costas. Para lograrlo, la delegación chilena sostuvo reuniones de alto nivel con las principales líneas de cruceros, presentando dos cartas bajo la manga:
- Nuevos destinos portuarios:Con el respaldo de regiones como Coquimbo y Biobío.
- La Ley de Cabotaje:Una herramienta legal clave que promete abrir nuevas oportunidades de negocio y facilitar la operación de las líneas internacionales en territorio nacional.
Presencia de alto nivel
La relevancia del evento se reflejo en el calibre de sus asistentes. Desde gobernadores regionales hasta autoridades de ProChile y representantes de comunas estratégicas como La Serena, Talcahuano y Puerto Montt. Todos alineados bajo un mismo propósito: que los cruceros no solo pasen por Chile, sino que se queden en sus puertos, activando la economía local y llevando su cultura a los viajeros más exigentes del mundo.








